León, Gto.- Con una tapa en forma de calavera geométrica y una idea clara desde el inicio —hacer algo distinto, atrevido y con identidad mexicana— la marca leonesa LAKALAKA comenzó a abrirse camino no solo en México, sino también en mercados internacionales como Estados Unidos y Canadá.
Detrás de esta historia está Kevin Mattingly, fundador de la empresa T-Rex 88, quien convirtió una receta artesanal en un producto que hoy representa el sabor y la innovación hecha en Guanajuato.
“Queríamos hacer algo diferente, algo más atrevido. Como mexicano, la salsa siempre tiene ese reto de ‘sí me atrevo o no me atrevo’. Por eso pensamos en crear un producto con personalidad, desde el sabor hasta la tapa”, comparte Kevin.
La característica tapa de LAKALAKA se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles de la marca. Inspirada en la figura de “la calaca”, símbolo profundamente arraigado en la cultura mexicana, la botella mezcla diseño, identidad y picor en una sola pieza. Muchas personas incluso conservan los envases vacíos como objetos decorativos.
El diseño no solo ayudó a diferenciarse en un mercado altamente competido; también abrió puertas desde el principio.
“Dos meses después de lanzar las redes sociales ya había empresas interesadas en comprar la marca. Desde el inicio registré LAKALAKA en México, Estados Unidos y Canadá, porque sabía que tenía potencial”, recuerda.
Actualmente, forma parte de las 308 empresas de 26 municipios de Guanajuato que exportan a Canadá con acompañamiento de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior (COFOCE), organismo que para llevar sus productos a nuevos mercados internacionales.
Con este acompañamiento, la empresa ha logrado exportar a Estados Unidos y Canadá, además de participar en ferias internacionales como SIAL Canadá 2026, una de las exposiciones alimentarias más importantes del mundo.
Kevin asegura que uno de los factores clave para dar el paso hacia la exportación fue sentirse acompañado durante todo el proceso.
“COFOCE me ayudó muchísimo. Desde conectar con empresas extranjeras hasta enseñarme cómo cotizar envíos, entender temas legales, logística o certificaciones. Nunca te sueltan, siempre hay capacitaciones, asesorías, webinars y seguimiento”, explica.
Además de fortalecer sus conocimientos, el empresario destaca que estos programas ayudan a perder el miedo a exportar.
“Yo pensaba que no estaba listo o que necesitaba muchísimo capital. Pero entendí que puedes poner tus condiciones, cobrar primero y producir después. Eso cambia completamente la perspectiva para muchos emprendedores”, comenta.
Hoy, la visión de la empresa no es convertirse en una salsa industrial más, sino mantener su esencia artesanal y posicionarse como una marca gourmet mexicana reconocida por su calidad, sabor e identidad visual.
“No quiero ser la salsa que está en todos lados por volumen. Quiero ser la salsa que la gente quiera tener, que si no la encuentra, la pida por internet”, afirma.
Actualmente, la empresa genera empleo directo para cuatro colaboradores permanentes y hasta 21 personas durante temporadas de alta producción, integrando redes de apoyo comunitario y trabajo colaborativo.
El mensaje es claro: aquí todos trabajan, según cuenta Kevin al explicar cómo todos los colaboradores se suman cuando llegan pedidos grandes para exportación.
Las mezclas frutales como mango y piña, han sido de las más llamativas para consumidores internacionales, especialmente en restaurantes y cadenas especializadas en alitas y boneless, segmento donde la marca busca consolidarse en Canadá.
Para Kevin, el verdadero éxito no está solo en vender, sino en lograr que los clientes vuelvan a comprar.
“La recompra es lo más importante. Ahí sabes que el producto realmente funcionó y que estás haciendo las cosas bien”, señala.
Finalmente, el empresario hizo un llamado a más emprendedores guanajuatenses para acercarse a COFOCE y animarse a exportar.
“No tengan miedo. Hay muchísimas herramientas y acompañamiento. Aprender sirve, pero implementar lo aprendido es lo que realmente hace crecer a una empresa”, concluye.

