Más que un medicamento: una dosis de paz para pacientes con trasplante en Guanajuato
León, Gto.- Las dos lo supieron un día cualquiera y sus vidas cambiaron para siempre. Amalia vendía tamales y un día amaneció con las piernas tan hinchadas que tuvo que ir al médico de urgencia. Estefanía estaba trabajando como médica en un hospital y tuvo síntomas parecidos, aunque más graduales: frecuente hinchazón. Decidió hacerse laboratorios y cuando vio sus resultados, nadie se lo tuvo que decir, tenía lo mismo que Amalia: una falla renal. Una falla a tal grado que necesitaron hemodiálisis para sobrevivir. En cada uno de estos casos, las dos comprendieron que el dinero para una enfermedad renal…
