Cuando inicie el Mundial de Futbol, miles de aficionados podrán encontrar en distintas sedes sombreros artesanales hechos en San Francisco del Rincón.
Para lograrlo, la empresa Sombreros Yepez, originaria de San Francisco del Rincón, pasó por varios filtros: evaluación de los productos y sus materiales, auditorías internas, no solo para cumplir con los estándares internacionales sino hasta comprobar que cumplieran con la normativa, condiciones laborales adecuadas y que no emplearan a menores de edad.
La calidad de su sombreros y el tener una empresa sana y socialmente responsable, los hizo acreedores a la autorización oficial.
Pero esta historia va más allá. En muchas casas de San Francisco del Rincón, mujeres artesanas comienzan su jornada después de dejar a los hijos en la escuela, terminar el desayuno o acomodar las labores del día.
Entonces toman hilo y, detalle a detalle, crean sombreros que son piezas decorativas artesanales que más tarde terminarán en países como Alemania, Francia, Brasil, Canadá o Estados Unidos.
Esta escena ha sostenido a familias francorrinconenses desde la década de 1950 cuando comenzó la empresa Sombreros Salazar Yépez, y que, hasta la fecha, son su sello de fábrica.
“Mi abuelo llegó a tener más de 100 bordadoras”, recuerda Guillermo Salazar Yépez, gerente de ventas, para luego contar que con el paso del tiempo muchas de aquellas mujeres se casaron y comenzaron a trabajar desde sus propias casas, convirtiendo el bordado artesanal en parte de su vida cotidiana.
Todavía, la mayor fuerza laboral de la empresa son mujeres que encontraron una manera de ganarse la vida, con un trabajo que deja la satisfacción de representar no solo a una ciudad, sino a todo un país.
Mientras unas cosen, otras decoran piezas o realizan bordados que después terminarán en mercados internacionales.
Y, literalmente, los sombreros ayudaron a construir casas, como la de María Chávez.
Hace aproximadamente 30 años llegó a la empresa con la intención de crecer, ella confiaba en su habilidad para realizar trabajos manuales.
Con el tiempo descubrió que los sombreros que ayudaba a elaborar llegaban a países que ella solo había escuchado nombrar, y que hasta lo usaban personalidades religiosas como el Papa Juan Pablo Segundo, políticos como el presidente norteamericano George Bush o artistas como Arnold Schwarzenneger.
“Ver mi sombrero tanto en el extranjero como aquí, en México, es una satisfacción muy grande”, contó.
Dice que gracias a este trabajo pudo construir su casa, algo que considera uno de los mayores logros de su vida.
Por eso sonríe cuando repite una frase que parece resumir el orgullo artesanal de todo San Francisco del Rincón:
“El que viene a San Pancho y no se lleva un sombrero, es porque no vino a San Pancho”.
Aunque orgulloso por el logro de la empresa familiar, el gerente general también reconoce el apoyo del Gobierno de Guanajuato a través de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior (COFOCE).
Desde el año 2024, el área legal de COFOCE vinculó por medio de contactos comerciales a varias empresas guanajuatenses, una de ellas con Qlive, empresa de origen catarí que cuenta con la licencia oficial de la FIFA para la comercialización de productos.
En todo este proceso que concluyó casi de manera reciente, en marzo del 2026, COFOCE fue clave, y dio el mérito a la empresa de la familia Salazar, para no hacer “caravana con sombrero ajeno”.
