Gabriela y Andrea: capacitarse para la vida
Hay preguntas que no se hacen en voz alta. Pero cuando aparecen, ya no se van. Andrea Hernández lo recuerda bien. No fue un día en particular ni un momento exacto. Fue más bien una sensación que empezó a instalarse en la rutina: después de terminar la casa, de atender a sus hijos, venía el silencio. Y con él, la pregunta incómoda: ¿qué estoy haciendo con mi vida? No se trataba de falta de trabajo, era otra cosa: sentirse estancada. “Sentía que mi mente estaba dormida” dice mientras sus ojos se enrojecen. Gabriela Romero, en cambio, no tenía ni tiempo…
