Celaya, Gto.- En la casa de Cristóbal, una mochila llena también significa un pendiente menos.
Cuando recibió la suya, lo primero que hizo fue ver qué había en su interior: libretas, acuarelas, colores, lápiz, goma, sacapuntas, tijeras, pegamento y diccionario.
Su mamá estaba a un lado. Vio a su hijo emocionado, pero mientras él descubría sus útiles nuevos, ella hacía otras cuentas: era dinero que ya no tendría que sacar del presupuesto familiar.
“Pero no se trata solo de que mi hijo tenga su mochila llena de útiles, que se agradece; se trata de lo que yo podría hacer con esos mil o mil 500 pesos para los gastos de la casa. Por eso me siento agradecida de tener un pendiente menos”.
Tiene tres hijos en primaria. En su caso, calcula que recibir los apoyos escolares representa entre 3 mil y 4 mil 500 pesos que este ciclo puede destinar a otras necesidades de su hogar.
Para el Gobierno de la Gente, la mochila de Cristóbal forma parte de una política que, durante esta administración, ha representado más de 2 millones 845 mil apoyos entre útiles y mochilas para estudiantes de primarias públicas y uniformes para secundarias públicas. Más de un millón de niñas y niños de primaria han recibido útiles y mochilas.
En Celaya, Moisés acababa de pasar a tercer grado en la escuela Enrique Colunga cuando recibió su paquete para comenzar el ciclo escolar. Entre todos los artículos tenía claro cuál era su favorito: un lápiz.
Su mamá, María de los Ángeles Hernández, miraba los mismos útiles desde otra perspectiva. Tiene dos hijos estudiando, uno en primaria y otro en secundaria, y antes del regreso a clases había calculado cerca de 5 mil pesos entre uniformes, zapatos, útiles y todo lo necesario para volver a las aulas. Mientras Moisés elegía su artículo favorito, para ella eran algunos renglones menos en la lista de gastos.
Los paquetes que entrega el Gobierno de la Gente se integran de acuerdo con el grado que cursa cada estudiante. Para primero y segundo incluyen materiales destinados al desarrollo de habilidades básicas de aprendizaje; a partir de tercero incorporan un diccionario elemental de español, mientras que para cuarto, quinto y sexto se agregan materiales como equipo de geometría, marcatextos y diccionario bilingüe inglés-español.
El apoyo para el regreso a clases también llega a las secundarias públicas. Durante la administración, más de 572 mil estudiantes han recibido uniformes escolares, otro de los gastos que aparecen en las cuentas familiares antes de comenzar las clases.
La experiencia de Ana Jennifer Castillo Flores, también de Celaya, ayuda a poner otra medida al gasto. Tiene una hija en primaria y otro hijo en preescolar y calculó entre 3 mil y 4 mil pesos para preparar el regreso a clases, considerando uniformes y útiles.
Cuando recibió parte de los materiales necesarios, encontró una manera mucho más sencilla de explicar lo que representaban para su familia:
“Sí los aliviana”.
Su hija tampoco necesitó demasiadas palabras. Al preguntarle qué sintió al recibir sus útiles respondió:
“Se siente chido”.
La razón era todavía más sencilla: tenía lo necesario para seguir aprendiendo.
