Cerámica de alta temperatura, talla en madera, calzado, alimentos, vinos, textiles, artesanías, hoteles, restaurantes y servicios. A simple vista, las 450 empresas que participan en el Festival de Verano bajo el distintivo Marca Guanajuato parecen tener poco en común. Sin embargo, detrás de cada producto existe una historia que suele repetirse: la decisión de crecer.
En un mismo recorrido será posible encontrar productos provenientes de los 46 municipios del estado y de los 12 sectores que integran el programa: desde artesanías y agroalimentos hasta calzado, textiles, vinos, empresas de servicios, hoteles y restaurantes. Casi un pequeño Guanajuato.
Para la Secretaría de Economía de Guanajuato, este encuentro busca acercar al público una muestra de la diversidad productiva del estado, pero también mostrar el camino que muchas empresas han recorrido para consolidarse. Detrás de cada stand hay una historia distinta; detrás de las 450 marcas existe un mismo propósito: seguir creciendo.
Pero esa transformación se entiende mejor cuando son los propios empresarios quienes la cuentan.
Hace algunos años, José Juan Hernández Rubio dominaba el oficio de la cerámica. Lo que todavía estaba por descubrir era todo lo que existía alrededor de su propio negocio.
Desde su taller Checuan, en Tarandacuao, encontró en el programa un acompañamiento que fue mucho más allá de obtener un distintivo.
“Nos llevaron de la mano. Marca Guanajuato te ayuda a madurar como empresa porque te dice qué necesitas, cómo hacerlo y cuál es el siguiente paso.”
Hoy asegura que la certificación no sólo fortalece la confianza de sus clientes al demostrar que su empresa trabaja bajo estándares de formalidad, sino que también cambió su manera de dirigir el negocio.
“No solamente reforzó mi empresa; reforzó mi manera de pensar. Como cabeza del negocio, abrir la mente es fundamental.”
José Juan reconoce que muchos artesanos dominan su oficio, pero pocas veces reciben formación para vender, administrar o proyectar su crecimiento.
“Somos muy buenos para hacer lo nuestro, pero siempre hace falta aprender cómo llegar al cliente. Esa parte también se aprende.”
En Apaseo el Alto, Heriberto Cárdenas mantiene viva una tradición familiar dedicada a la talla en madera.
Hace siete años decidió incorporarse a Marca Guanajuato convencido de que podía darle mayor visibilidad a su trabajo.
Con el tiempo comprobó que el distintivo también se convirtió en una carta de presentación para sus clientes.
“Le da un plus a nuestro trabajo. Cuando ven Marca Guanajuato reconocen el producto y eso genera más confianza.”
Hoy incluso recomienda a otros artesanos incorporarse al programa.
“Siempre les digo que se animen. Es una oportunidad para que su trabajo sea más reconocido.”
La historia de Magdalena Suárez Olvera también habla de evolución.
Su empresa, Quiss, comenzó hace diez años fabricando calzado de piel. Cinco años después decidió obtener el distintivo y, con él, inició un proceso de capacitación que transformó su empresa.
“Uno empieza aprendiendo cosas muy básicas. Yo ni etiquetas ponía. Poco a poco aprendimos normas, procesos y cómo preparar un producto para llegar a otros mercados.”
Hoy participa en eventos especializados, fortalece la presencia de su marca y prepara una nueva etapa empresarial junto con su hermana, quien también busca obtener el distintivo para desarrollar una línea independiente de accesorios.
“Marca Guanajuato ha significado crecimiento, oportunidad, aprendizaje y desarrollo.”, dice Raúl Fabricio Lara Rocha, subsecretario para el Desarrollo de las MIPyMES de la Secretaría de Economía.
Ese ha sido precisamente el objetivo de Marca Guanajuato desde 2015: acompañar a las empresas para que evolucionen.
Explica que el distintivo no termina cuando una empresa obtiene la certificación; a partir de ese momento puede acceder a capacitación, espacios de promoción, encuentros comerciales, vinculación con otras empresas y oportunidades para convertirse en proveedora de compañías más grandes o incluso llevar sus productos a nuevos mercados.
Recorrer los pasillos del Festival de Verano será encontrar familias, tradiciones y emprendedores que decidieron profesionalizar su trabajo para llevarlo cada vez más lejos, con el orgullo por lo hecho en Guanajuato.
