Celaya, Gto.- Para seguir estudiando también hay que pagar el camión, comer fuera de casa, comprar útiles. Y cuando además hay un bebé, a la cuenta se suman pañales, alimento y todo lo necesario para cuidarlo.
Paola, Fátima, Itzel, Nancy y Ana María conocen esas cuentas. Viven en distintos municipios de Guanajuato y sus historias también son diferentes. Las cinco recibieron una de las Becas Nuevo Comienzo para jóvenes embarazadas y madres, y en sus testimonios hay una coincidencia: el apoyo económico les permitió enfrentar algunos de esos gastos y continuar con sus estudios.
El respaldo de sus padres ha sido importante para algunas. Aun así, reconocen que sin un ingreso adicional habría sido más difícil sostener al mismo tiempo los gastos de la escuela y aquellos que implica cuidar a un hijo.
En sus respuestas apareció también algo que no cabe fácilmente en una cuenta: sentirse apoyadas. Saber que podían continuar y que ser madres no significaba necesariamente abandonar sus estudios.
Esa es una de las vertientes de Becas Nuevo Comienzo, programa que el Gobierno de la Gente opera a través del Instituto de las Juventudes para contribuir al acceso, permanencia y egreso de estudiantes guanajuatenses.
En los primeros dos años de la actual administración, más de 38 mil 400 estudiantes han recibido una Beca Nuevo Comienzo. Los apoyos llegan a estudiantes de educación básica, media superior y superior, además de contar con modalidades específicas, entre ellas la destinada a jóvenes embarazadas y madres.
Juan José, Zaid, Catherine, Alondra y Juan Manuel recibieron la Beca Educación Superior. En sus testimonios aparecen gastos diferentes a los de Paola, Fátima o Itzel: transporte para llegar a clases, alimentación, útiles escolares y otros pagos relacionados con sus estudios que sus familias no siempre pueden cubrir por completo.
Durante el primer semestre de 2026, los tres cortes de resultados de esta modalidad sumaron 2 mil 808 beneficiarios. Cada apoyo de Educación Superior es de 4 mil 500 pesos.
Entre las historias de estos cinco jóvenes volvió a aparecer algo parecido a lo relatado por las jóvenes madres. Algunos dudaban que pudieran obtener una beca; otros ni siquiera pensaban que serían seleccionados. Cuando conocieron el resultado, junto con el apoyo apareció también la idea de aprovechar la oportunidad recibida.
La beca no mantiene por sí sola a una persona en la escuela. Intervienen la familia, el esfuerzo del estudiante, la institución educativa y sus propias circunstancias. Pero una política pública puede quitar, o al menos reducir, uno de los obstáculos que amenazan esa permanencia: la falta de dinero para continuar estudiando.
Detrás de los resultados de Becas Nuevo Comienzo hay estudiantes haciendo cuentas para llegar a la escuela, comprar materiales o comer durante la jornada; jóvenes madres que además deben cubrir las necesidades de sus hijos, y familias que distribuyen sus ingresos para que estudiar siga siendo posible.
El Gobierno de la Gente dirige estos apoyos preferentemente a estudiantes que enfrentan condiciones de vulnerabilidad. En cada caso, el destino del recurso puede ser diferente; la finalidad es reducir las barreras económicas que pueden interrumpir una trayectoria educativa.
Diez testimonios no pueden hablar por miles de beneficiarios. Sí permiten, en cambio, asomarse a lo que puede existir detrás de una cifra.

