Purísima del Rincón, Gto.- El hijo pequeño de Nancy Fabiola Pérez quedó maravillado al ver el nuevo color de la fachada de su casa. Antes sólo decía “vivo en la casa del barandal blanco”, ahora dice con alegría: “ya puedo decir de qué color es mi casa: es amarilla, mi casa, es amarilla”.
La familia de Nancy lleva viviendo en la calle Bosque Encino de la comunidad de San Bernardo, en Purísima del Rincón, durante 15 años.
En todo este tiempo la fachada de su vivienda era la misma: el ladrillo expuesto, sin pintura y esperando ese momento que muchas familias dejan pasar para después porque “siempre hay otra cosa qué hacer antes”
“Primero arreglar algo más. Después mejorar otra parte. Algún día pintar” pensaba Nancy.
Pero ese día llegó de una manera diferente.
A través de su delegada conoció el programa “Mi Colonia a Color”, una estrategia social del Gobierno del Estado de Guanajuato a través de la Secretaría del Nuevo Comienzo. La idea va más allá de mejorar la imagen urbana de colonias y comunidades, porque su impacto es justo en el sentido de pertenencia de las familias hacia el lugar donde viven.
“Yo nunca creí que encima del ladrillo se pudiera pintar. Pensaba que primero tenía que enjarrar y después hacer otro proceso, pero cuando vimos el resultado sí fue increíble”, cuenta.
La casa cambió. Pero también cambió la manera de verla.
“Por dentro se veía oscura, pero desde que la pintaron se ve más iluminada, más bonita”
Para muchas familias una fachada representa más que una pared. Es el primer contacto con el sitio donde construyen recuerdos, donde crecen sus hijos y donde cada día inicia y termina una historia.
Por eso, aunque una brocha y pintura pueden parecer una acción sencilla, detrás existe una transformación más profunda.
Mi Colonia a Color inició desde el año 2019 como una alternativa para renovar viviendas y espacios públicos mediante la aplicación gratuita de pintura. Sin embargo, el programa parte de una idea más profunda: recuperar espacios donde las familias conviven todos los días y fortalecer el sentido de comunidad entre quienes comparten una misma calle.
Porque el cambio no termina cuando una fachada tiene un nuevo color. También modifica la manera en que las personas observan su entorno: la casa, la calle, la colonia y la comunidad donde han construido parte de su historia
Julia Edit Domínguez descubrió algo que no esperaba después de ver terminada su fachada: su casa volvió a destacar.
Ahora puede reconocerla incluso desde la carretera.
Para ella no se trata únicamente de distinguir un color a la distancia, sino de esa sensación de llegar nuevamente al lugar que durante casi 14 años ha llamado hogar.
Sus hijos fueron los primeros en notarlo.
“Decían que se veía muy colorida, muy bonita, hasta más grande se les hacía la casa”.
El cambio no quedó solamente dentro de su familia. Vecinos y visitantes comenzaron a notar una nueva imagen en la colonia.
“Personas de otras colonias nos han dicho que se ve muy bonita”, comenta Julia.
Para familias guanajuatenses, Mi Colonia a Color representa además el cumplimiento de los programas del Gobierno de la Gente.
“Estamos muy agradecidos porque a veces no tenemos la posibilidad de pintarla. Yo pensaba primero arreglar otras cosas y después pintar, pero llegó esta oportunidad”, señala Nancy.
“Que no los rechacen, que sí existen los apoyos. A nosotros no nos cobraron ningún peso por venir a pintar, ni por la pintura, ni por quienes vinieron a pintar. Son apoyos que benefician mucho” agrega Julia.
Porque una colonia cambia cuando sus calles tienen una nueva imagen.
Pero la verdadera transformación ocurre cuando una familia vuelve a mirar su casa y descubre algo diferente: que no solamente recibió una manita de gato; recuperó una parte del orgullo de llamarla hogar.

