Guanajuato, Gto.- Luego de 27 años como una de las profesoras más emblemáticas del Laboratorio de Química de la Escuela de Nivel Medio Superior de Guanajuato, la profesora Yolanda Mahely Morales Padilla se despide de las aulas con un cúmulo de satisfactorias experiencias al dedicar su vida una de sus grandes pasiones: la enseñanza.
Sin haber imaginado que un día sería profesora, una joven Mahely cursó la preparatoria en esta misma escuela, donde crecía la ilusión de dedicar su vida a las ciencias médicas, interés natural en su familia al ser hija de un padre médico y una madre enfermera.
Durante la transición del bachillerato al nivel superior, la experimentación química despertó una pasión que marcaría su rumbo en más de un sentido. Así, se convirtió en química farmacéutica bióloga por la Universidad de Guanajuato (UG), al mismo tiempo que desarrolló su talento deportivo en la selección de fútbol soccer.
Como recién egresada, incursionar en la industria química era uno de sus principales objetivos, luego de haber realizado sus prácticas profesionales en una empresa de cosméticos donde participó en el rediseño de una fórmula para cabello. Sin embargo, la docencia abrió ante ella una oportunidad para seguir experimentando con la misma pasión, pero con un nuevo propósito.
“Pasaba largas jornadas en el laboratorio y disfrutaba mucho ese espacio. Me motivaba el lograr tener empatía con los estudiantes, la confianza con la que ellos se acercaban para preguntar. Eso fortaleció mi decisión de continuar en la docencia. Procuré siempre impartir clases con ánimo y compromiso, crear un ambiente emocional seguro en el aula”, recordó.
En ese camino, la profesora Morales complementó su formación con una Maestría en Desarrollo Organizacional y otra Maestría en Desarrollo Docente, donde obtuvo herramientas de gran impulso. “La UG fue mi Casa de Estudios y la institución que me permitió desarrollarme en distintos ámbitos al brindarme oportunidades para seguir preparándome”, compartió.
“Mamá Mahely” es como la llaman algunos de sus estudiantes, especialmente significativo para ella al no haber experimentado la maternidad. El reencontrarlos años después como padres y madres de nuevas generaciones reafirma cada vez más el sentido de su vocación.
“La mayor satisfacción ha sido ver a estudiantes que enfrentaban dificultades personales convertirse en profesionistas; aprendí mucho de ellos. En lo personal, siempre procuré seguir aprendiendo y adentrarme en otras áreas, como proyectos ambientales, y motivar a los estudiantes a participar en actividades académicas y culturales, eso es indispensable para una formación integral”, indicó.
A partir de sus propias experiencias, la maestra Mahely constantemente invita a sus estudiantes a seguir sus pasiones, estudiar lo que más les guste para que así disfruten su trabajo en el futuro.
Como parte del cierre de esta etapa, exhorta a sus compañeras y compañeros docentes a seguir preparándose, desarrollar empatía y ejercer con entusiasmo.
“Me gustaría que me recordaran como una persona cariñosa y empática; una profesora disciplinada, comprometida y profesional que enseñaba química, pero, sobre todo, que escuchaba y fomentaba la confianza, alguien cercana. (…) A mis alumnas y alumnos, los llevo siempre en el corazón”, finalizó.
El marco del Día de la Maestra y el Maestro, celebrado en México desde 1918, Mahely Padilla agradece el tener una feliz trayectoria en esta carrera. Ahora, su camino continuará en la senda del aprendizaje, pero explorando nuevas áreas, como las artes y el deporte, con una meta clara: disfrutar la vida con pasión.
